Discusión sobre este post

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Avatar de Elías Muñoz

María, qué texto tan potente. Has construido una pieza de autoficción que funciona por su estructura circular y su sobriedad emocional.

Lo que más me fascina es cómo usas las manos como eje narrativo que sostiene toda la reversibilidad temporal del cuidado. No es un recurso decorativo: es arquitectura. De las manos de tu abuela sosteniéndote con ocho años en el hospital, a las tuyas —"torpes, delgadas, hechas con más duda que firmeza"— intentando devolverle ese gesto décadas después. Esa simetría no solo estructura el texto, lo dota de significado.

Me parece especialmente agudo ese detalle de la mirada oblicua: "Te gustaba mirarme sin intercambiar los ojos." Ahí hay una forma de amar sin invadir, una delicadeza que dice mucho más de lo que explicita. Y luego está esa línea asoladora: "el cuerpo recuerda antes que la mente dónde había sido herido." Es pensamiento en prosa, no solo narración.

Lo que eleva este texto por encima de la autoficción complaciente es que no idealizas el cuidado. Señalas la culpa de tu abuela por sentirse dependiente, tu propia insuficiencia al intentar sostenerla. No hay heroísmo, hay fragilidad mutua. Y esa honestidad es lo que hace que el texto respire.

Gracias por compartirlo. Es escritura que exige lectura atenta.

Un abrazo enorme!,

Elías.

Avatar de Cristina - Entreaquiyahora

Precioso.

He recordado a mis abuelas, esas señoras de negro que estuvieron ahí durante toda mi infancia, adolescencia y primeros años de adultez. Esas señoras a las que siempre vi ancianas, con las manos arrugadas de tanto trabajar, porque sí, ellas no solo trabajaron: se deslomaron por su familia. Esas señoras que me llenaban de historias y buenos consejos, muchos de los cuales entendí más tarde. Y a las dos las acompañé en su lecho de muerte, literalmente, igual que ellas nos acompañaron a nosotros cuando nos cuidaban.

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